jueves



Usted no dirá nada de mi, y yo no hablaré al mundo de sus travesuras.
Niños... usted sabe cómo son.
Comenzaría mi cuento explicando el por qué de la existencia del mundo de disney, y por qué hay tantos niños que lloran al darse cuenta de que no hay tal ratón, y que no existe un viejo que deja regalos en navidad. (Ningún niño debería de leer esto, ellos si existen, sabes?)
Luego debería de afirmarse que no hay estrellas fugaces que cumplan deseos, los pasteles de cumpleaños no tienen gran poder, y las luces de navidad solo se encuentran en un supermercado, a la vuelta de tu casa.
Nadie creo el mundo dónde vive peter pan, y el jamás se casó con alguna niña. Solo fueron inventos.
Mis pequeños vecinos se esconden en el fondo de mi casa, y crean un barco, un barco hecho de una higuera ya curtida por el tiempo. Ellos se encuentran dentro de sus 8, o 9 años, no lo recuerdo muy bien. Usted no preparó esos pasteles de chocolate, fue la señora de aquella panadería.
Nadie vende regalos a Santa claus.
Usted no dirá nada de mi, y yo no enseñaré al mundo dónde se oculta, para no tomar su estúpida medicina.
Estos niños se creen cualquier cosa. Una bolsa de caramelos marca sugus para el dolor de cabeza, y nos encontramos lejos de aquí. Mis vecinos no conocen el mar, harta crueldad, no es cierto?


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